Verdades que se graban en el corazón


La práctica de la didáctica filosófica es ante todo una oportunidad de autodescubrimiento. Es cierto que el docente de la filosofía se enfrenta ante la actitud indiferente, a veces grosera del joven, que no acaba de entender el porqué de estos conocimientos. Sin embargo, es fundamental redescubrir el sentido de la Verdad en la vida de las personas, en la orientación que puede tener la vida si como guía se posee a la sabiduría. Hacer un alto en el camino, es necesario, para pensar como Nubiola: “Dar razón de la propia vida es inexcusable responsabilidad de quien se considere filósofo.”  Y al final de cuentas, todos de alguna u otra manera, lo somos.
Jorge Horacio Martínez


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